Shᵉmot 1:12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas.
וְכַאֲשֶׁר יְעַנּוּ אֹתוֹ כֵּן יִרְבֶּה וְכֵן יִפְרֹץ וַיָּקֻצוּ מִפְּנֵי בְּנֵי יִשְׂרָאֵל׃
Comenzamos nuevamente el libro de Shᵉmot, el relato del nacimiento de nuestro pueblo. Un libro que abre con una sombra: la esclavitud, pero que, desde su primera página, también enciende una luz. Podemos imaginar el contraste: Por un lado, un faraón que teme, que intenta controlar, que busca apagar una llama creciente. Y del otro, un pueblo que, contra toda lógica, sigue creciendo, sigue viviendo, sigue soñando.
Este versículo no describe sólo un hecho histórico, sino que nos habla de algo mucho más profundo: una ley espiritual que atraviesa nuestra historia y nuestra vida. Rashí comenta: "Cuanto más los afligían, tanto más crecían, porque la bendición de Di-s está en el sufrimiento". Cuanto más dura la prueba, más fuerte se vuelve la raíz. Cuanto más nos presionan, más descubrimos la fuerza interior que no sabíamos que teníamos.
Rashí sigue contando que los egipcios se angustiaban al ver este crecimiento inexplicable. No entendían cómo un pueblo podía florecer en medio del sufrimiento. Pero nosotros sí lo entendemos, porque sabemos que la fe, la esperanza y la unidad no dependen de la comodidad, sino del alma. Rambán nota que el crecimiento del pueblo no fue sólo en número, sino en coraje y conciencia colectiva. La opresión les reveló su verdadera identidad. Y Seforno agrega: "Dios permitió el sufrimiento para que aprendieran a depender unos de otros y de Él". A veces, el dolor no viene a rompernos, sino a enseñarnos a unirnos.
Cada generación tiene sus propios "Egiptos": momentos de presión, de miedo, de incertidumbre. Pero el mensaje sigue vigente: no hay oscuridad que pueda apagar la luz del que cree, del que se aferra, del que sigue caminando. Hoy, al leer este pasuk, recordamos que no somos un pueblo que sobrevive a pesar de las dificultades, sino un pueblo que crece gracias a ellas, porque en cada desafío, se despierta una chispa de crecimiento, una nueva forma de fe, una nueva oportunidad de construir comunidad y esperanza.
El Netivot Shalom (Slonim Rebe) comenta: "La alegría de Israel no depende de las circunstancias externas. Su raíz está en la conciencia de que cada día de vida, incluso el más duro, es una oportunidad de avodá, de servir a Di-s con el corazón". Que este Shabbat, y este recomenzar el libro de la esclavitud y el éxodo, sepamos mirar nuestras pruebas no sólo como cargas, sino como semillas de crecimiento. Y que, como nuestros antepasados en Egipto, sigamos multiplicando vida, multiplicando fe, multiplicando luz.
Rabí Jonathan Sacks escribió: "El pueblo judío es el testimonio viviente de que la esperanza puede sobrevivir al dolor, y que la fe no es ingenuidad, sino la fuerza que transforma la historia" (Crisis and Covenant, cap. 2) y el Midrash Tanjuma (Shemot 9) enseña: "Israel es como el olivo: sólo cuando se lo presiona, da su mejor aceite".
¡Shabbat Shalom! ¡Shalom al Yisra’el, Shalom al olam!
Hamoré Sergio Man
Enero 2026