- Parasha
- Visto: 96
Vayyikra 25:23 וְהָאָרֶץ לֹא תִמָּכֵר לִצְמִתֻת כִּי־לִי הָאָרֶץ כִּי־גֵרִים וְתוֹשָׁבִים אַתֶּם עִמָּדִי׃ "La tierra no podrá venderse a perpetuidad, porque la tierra es Mía; pues vosotros sois extranjeros y residentes Conmigo".
La ilusión del “Mío”. Vivimos en una cultura obsesionada con la acumulación y la seguridad jurídica. Firmamos escrituras, registramos patentes y levantamos muros para delimitar lo que llamamos “propio”. Sin embargo, el texto bíblico lanza una provocación que desarma todo nuestro sistema de valores económicos y psicológicos.
La premisa es radical: Nada es completamente nuestro. No somos dueños de la tierra, ni del tiempo, ni, en última instancia, de nosotros mismos.


