- Parasha
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Bᵉreshit 48:16 El ángel, que me libera de todo mal, bendecirá a los jóvenes, y llamará en ellos mi nombre y el nombre de mis padres, Avraham e Itzjak, y se multipliquen enormemente en el interior de la tierra
הַמַּלְאָךְ הַגֹּאֵל אֹתִי מִכׇּל־רָע יְבָרֵךְ אֶת־הַנְּעָרִים וְיִקָּרֵא בָהֶם שְׁמִי וְשֵׁם אֲבֹתַי אַבְרָהָם וְיִצְחָק וְיִדְגּוּ לָרֹב בְּקֶרֶב הָאָרֶץ׃
En la parashá de esta semana encontramos uno de los momentos más tiernos y trascendentes de toda la Torá. El patriarca Yaakov, anciano y lleno de años, llama a sus nietos Efraim y Menashé, los hijos de Yosef, y les da una bendición que hasta hoy resuena en nuestros hogares. En estas pocas palabras, Yaakov condensa toda una vida de experiencias y habla, no solo como padre y abuelo, sino como alguien que ha visto la mano de Di-s en los momentos más oscuros y luminosos de su camino.


