Parashat Yitro 5786 (Itró)

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Parasha
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Shᵉmot 18:21 "Y tu observarás de entre todo el pueblo, hombres virtuosos, temerosos de El-ohim, hombres sinceros que repudian la codicia..." וְאַתָּה תֶחֱזֶה מִכָּל־הָעָם אַנְשֵׁי־חַיִל יִרְאֵי אֱלֹהִים, אַנְשֵׁי אֱמֶת--שֹׂנְאֵי בָצַע...

Antes del momento más trascendental de la historia espiritual del pueblo de Israel —la entrega de los Aseret HaDibrot— la Torá se detiene en un episodio que, a primera vista, parece administrativo y hasta secundario: la visita de Yitró al campamento y la reorganización del sistema de juzgamiento. Sin embargo, nada en la Torá es casual. Justamente aquí se esconde una enseñanza profunda y muy actual.

Yitró, suegro de Moshé, llega al desierto y observa una escena preocupante: Moshé está solo, juzgando al pueblo desde la mañana hasta la noche. Todo pasa por él. Yitró, con sabiduría y humildad, le señala una verdad simple pero contundente: así no se puede sostener. Ni el líder ni el pueblo. Su consejo no es quitarle autoridad a Moshé, sino fortalecerla mediante la distribución de responsabilidades. Propone elegir hombres capaces, temerosos de Di-s, amantes de la verdad y alejados del interés personal, para que juzguen en distintos niveles y alivien la carga.

La Torá dedica muchos versículos a describir este sistema porque quiere enseñarnos algo esencial: la revelación divina necesita un marco humano sano. Antes de escuchar “Yo soy Hashem”, el pueblo debe aprender cómo vivir juntos con justicia, orden y responsabilidad. La espiritualidad no puede florecer en el agotamiento, el caos o la centralización excesiva. La Torá no se entrega a una multitud desorganizada ni a un líder exhausto, sino a una sociedad que empieza a funcionar con reglas claras y valores éticos.

El mensaje es poderoso: la santidad no se expresa solo en momentos sublimes, sino en la vida cotidiana. En cómo se toman decisiones, cómo se resuelven conflictos y cómo se comparte la carga comunitaria. Respetar la Torá implica también respetar sus leyes, sus procesos y la dignidad de cada persona involucrada.

Para nuestra vida diaria, Parashat Yitró nos deja una guía clara. No todo debe recaer sobre una sola persona. Liderar no es hacerlo todo, sino saber delegar con criterio. Vivir según la Torá no es solo cumplir mandamientos, sino construir estructuras justas, actuar con integridad y asumir responsabilidades con equilibrio.

Solo después de este aprendizaje, el pueblo está listo para pararse frente al Sinaí. Porque la Torá no comienza con truenos y fuego, sino con orden, ética y compromiso humano. Ese sigue siendo, hasta hoy, el verdadero camino hacia una vida con sentido.

Si la Torá solo puede revelarse allí donde hay orden, justicia y responsabilidad compartida, ¿qué estructuras necesitamos hoy fortalecer para que la Torá tenga un lugar más pleno en nuestra vida cotidiana?

¡Shabbat Shalom! ¡Shalom al Yisra’el, Shalom al olam!

Hamoré Sergio Man
Febrero 2026