Parashat Ki Tavo 5786

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Parasha
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"Y te alegrarás por todo el bien que El Eterno tu Di-s te ha dado a ti y a tu casa, tú, el levita y el extranjero que está en medio de ti" (Dᵉvarim 26:11)
וְשָׂמַחְתָּ֣ בְכׇל־הַטּ֗וֹב אֲשֶׁ֧ר נָֽתַן־לְךָ֛ יְהֹוָ֥ה אֱלֹהֶ֖יךָ וּלְבֵיתֶ֑ךָ אַתָּה֙ וְהַלֵּוִ֔י וְהַגֵּ֖ר אֲשֶׁ֥ר בְּקִרְבֶּֽךָ׃

En un mundo configurado por la inmediatez, la hiperconexión y el mandato del rendimiento constante, la cultura contemporánea nos empuja hacia un estado de insatisfacción perpetua. Las redes sociales y el mercado nos entrenan para fijar la atención en lo que aún no poseemos, en el próximo logro profesional o en la siguiente adquisición. Este ciclo genera una ilusión de autosuficiencia combinada con una profunda ansiedad existencial.

Frente a esta dinámica, la Parashá Ki Tavó plantea un modelo ético y espiritual de disrupción a través del precepto de los Bikurim (las primicias). La Torá prescribe que, tras el asentamiento en la tierra y el florecimiento de los cultivos, el individuo no debía abalanzarse sobre el fruto de su trabajo ni comercializarlo de inmediato. Debía apartar los primeros y mejores frutos, colocarlos en una cesta, peregrinar al Santuario y articular una declaración formal de gratitud.

La gratitud no es un estado emocional pasivo que aguarda a ser sentido; es una disciplina que se construye mediante la narrativa verbal. Al recitar el trayecto desde la precariedad de los patriarcas, la servidumbre en Egipto y la posterior liberación hasta alcanzar la tierra fértil, el individuo recontextualiza su logro personal dentro de un devenir histórico más amplio. Recordar el sufrimiento pasado es el antídoto contra la arrogancia del presente.

La estructura conceptual de los Bikurim ofrece un esquema para reformular nuestra relación con el éxito, el tiempo y los recursos:

  1. Poner el "hilo de junco" a nuestras metas: Hacer una detención consciente ante la culminación de un trabajo, el cobro de un salario o un logro personal. Marcar simbólicamente ese instante antes de consumirlo o pasar inmediatamente al siguiente desafío.

  2. Articular la propia narrativa: Practicar la gratitud activa mediante la palabra. Reconocer explícitamente a los mentores, colegas, familiares y circunstancias que hicieron posible el resultado presente, recordando las etapas de incertidumbre previa.

  3. Involucrar al "levita y al extranjero": Entender que todo éxito personal o profesional conlleva una responsabilidad social. La alegría de nuestros logros se completa cuando destinamos parte de nuestras “primicias” (tiempo, recursos, conocimientos) a integrar y apoyar a quienes están en situaciones de vulnerabilidad.

¿Cuál es la “primicia” en tu vida actual a la que le vendría bien un “hilo de junco” para hacer una pausa y agradecer antes de seguir?

¡Shabbat Shalom! ¡Shalom al Yisra’el, Shalom al olam!

Hamoré Sergio Man
Agosto 2026