כְּנֶשֶׁר יָעִיר קִנּוֹ עַל־גּוֹזָלָיו יְרַחֵף יִפְרֹשׂ כְּנָפָיו יִקָּחֵהוּ יִשָּׂאֵהוּ עַל־אֶבְרָתוֹ׃
"Como el águila despierta a su nidada, sobre sus pollos se cierne. Extiende sus alas, la toma, la lleva sobre sus alas." Dᵉvarim 32:11
En el poema de Haazinu (Devarim 32), la Torá dibuja una de las metáforas más profundas y conmovedoras del amor y la protección: la imagen del águila guiando el vuelo de sus crías. En esta semana de Yamim Noraim, cuando buscamos renovar nuestros lazos con Di-s, con nuestros seres queridos y con nosotros mismos, esta imagen bíblica nos ofrece un mapa espiritual para la reflexión, la confianza y la unión.
El despertar del nido (Ya‘ir kinno): La gentileza de la reflexión
El comentarista Rashi nos enseña que el águila no irrumpe bruscamente en el nido. Mueve suavemente las ramas y agita sus alas con delicadeza, anunciando su presencia para que los pichones despierten gradualmente, sin sobresalto.
En estos días de introspección, el examen de conciencia no nace del reproche despiadado ni de la culpa paralizante. Exige gentileza, evaluar nuestro año, no destruir el nido, sino mover con suavidad la rutina para despertar la conciencia. Es el primer paso hacia la reflexión verdadera: un llamado sutil que nos invita a despertar el alma sin lastimarla.
El revoloteo (‘Al-gozalav yᵉraḥef): El espacio de la confianza
El águila revolotea sobre sus crías, roza el aire a su alrededor, no los oprime, sino que se cierne sobre ellos, los toca, pero sin posar todo su peso sobre ellos. Mantiene la cercanía justa para brindar refugio sin ahogar el espacio que necesitan para aprender a volar.
La confianza auténtica, en nuestras relaciones y en la providencia divina, habita en ese delicado equilibrio. Estar presente sin abrumar; acompañar sin condicionar. En esta semana tan significativa, la metáfora nos confronta: ¿Sabemos dar espacio al otro para su propio proceso? ¿Confiamos en la presencia que nos cuida, aún cuando nos toca empezar a mover nuestras propias alas? La unión se fortalece allí donde el amor respeta la libertad.
Sobre sus alas (Yissa’ehu ‘al-’evrato): El compromiso de la unión incondicional
Todas las aves llevan a sus crías bajo las patas o entre sus garras porque temen a las aves más grandes que vuelan por encima (como los buitres o las mismas águilas). El águila, a diferencia de las otras aves, al volar más alto que cualquier otra criatura, solo teme al arco o la flecha del hombre desde abajo, por eso ubica a sus hijos sobre sus alas. Su entrega es total: si un peligro acecha desde abajo, prefiere recibir ella misma el impacto antes que permitir que alcance a sus pequeños.
El Midrash Sekhel Tov (Shᵉmot 14:19) ilustra esta misma entrega a través de una parábola:
«Es como un hombre que caminaba por el camino, y su hijo caminaba delante de él. Vinieron ladrones de delante de él y lo puso detrás de él. Vinieron detrás de él y lo puso delante de él. Vinieron lobos detrás de él y ladrones delante de él, y lo llevó en sus brazos… El hijo comenzó a sufrir del calor, y le extendió su manto… Tenía hambre, y sacó pan y lo alimentó… Tenía sed, y le dio agua»
Esta es la máxima expresión del amparo y la lealtad. En el marco de los Yamim Noraim, saber que somos llevados “sobre Sus alas” inspira una profunda certeza de refugio y cobijo divino. Al mismo tiempo, nos propone un desafío ético: transformarnos en alas para los demás, asumiendo la responsabilidad de sostener a quien flaquea y proteger con entrega a nuestra comunidad.
Conclusión: Un año para elevar el vuelo
El recorrido nos guía a través de un proceso interior continuo: del sutil despertar de la conciencia, pasando por la fe que respeta los tiempos, hasta llegar a la unión plena que nos sostiene y nos cobija. Que en este nuevo año sepamos dejarnos elevar, despertar con sensibilidad y ser refugio firme para quienes caminan a nuestro lado.
Shabbat Shalom. Gmar ḥatima Tova
Hamoré Sergio Man
Septiembre 2026


