- Parasha
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Regla de oro:
אִישׁ֩ כִּֽי־יִדֹּ֨ר נֶ֜דֶר לַֽי-הֹוָ֗ה אֽוֹ־הִשָּׁ֤בַע שְׁבֻעָה֙ לֶאְסֹ֤ר אִסָּר֙ עַל־נַפְשׁ֔וֹ לֹ֥א יַחֵ֖ל דְּבָר֑וֹ כְּכׇל־הַיֹּצֵ֥א מִפִּ֖יו יַעֲשֶֽׂה׃
“Si alguien hace un voto a Di-s o presta juramento imponiéndose una obligación, no deberá quebrantar su promesa; deberá cumplir todo lo que ha dicho.” (Bᵉmidbar 30:3)
¿Por qué la Torá le dedica tanta atención a lo que decidimos prohibirnos o prometer? En el comentario de Rabbeinu Bahya sobre este pasaje, se pone el foco en la naturaleza humana de hablar antes de pensar. Cuando nos domina una emoción intensa, ya sea la euforia de un buen momento o el enojo de una discusión, tendemos a emitir decretos verbales.


