Vayyikra 21:6 קְדֹשִׁים יִהְיוּ לֵאלֹהֵיהֶם וְלֹא יְחַלְּלוּ שֵׁם אֱלֹהֵיהֶם כִּי אֶת־אִשֵּׁי יְהֹוָה לֶחֶם אֱלֹהֵיהֶם הֵם מַקְרִיבִם וְהָיוּ קֹדֶשׁ׃ Consagrados serán para Di-s suyo, y no profanarán el nombre de Di-s suyo, porque la ofrenda ígnea para el Eterno, la ofrenda a Di-s suyo acercan, y serán sagrados.
Esta Parashá introduce el concepto de Jilul Hashem (profanación del Nombre), enseña que las acciones individuales tienen impacto público. Esto conecta con una ética de responsabilidad social. El pasaje condensa una idea central: la santidad no es solo un estado ritual, sino una responsabilidad representativa. La santidad aquí implica disciplina, coherencia y separación de lo profano.
El midrash plantea algo fuerte: el kohen no elige libremente el nivel de santidad, sino que su posición lo coloca en ese estado de manera obligatoria. Pero no hace falta ser líder religioso, hay posiciones en la vida que te asignan responsabilidad, aunque no la hayas pedido. ¿Qué cosas en tu vida hoy son un privilegio y qué responsabilidad concreta estás asumiendo por ellas?
En una era de hiperconectividad, esta "ética de responsabilidad social" es más relevante que nunca. No somos solo individuos; somos embajadores de nuestras comunidades, familias y principios. Si lo trasladamos a nuestra vida diaria, nos damos cuenta de que no hace falta ser un líder religioso para vivir esta realidad. Hay roles que desempeñamos, como padres, profesionales, mentores o ciudadanos, que nos asignan una carga de responsabilidad que quizás no pedimos, pero que no podemos ignorar.
A veces vemos nuestras ventajas, el conocimiento que tenemos, el lugar que ocupamos en una organización o la influencia que ejercemos en otros, solo como beneficios, pero la parashá nos invita a verlos como un llamado a la acción. Si hoy disfrutas de un privilegio, ya sea por esfuerzo o por destino, tienes una "santidad representativa" que cuidar.
¡Shabbat Shalom! ¡Shalom al Yisra’el, Shalom al olam!
Hamoré Sergio Man
Mayo 2026


