Regla de oro:
אִישׁ֩ כִּֽי־יִדֹּ֨ר נֶ֜דֶר לַֽי-הֹוָ֗ה אֽוֹ־הִשָּׁ֤בַע שְׁבֻעָה֙ לֶאְסֹ֤ר אִסָּר֙ עַל־נַפְשׁ֔וֹ לֹ֥א יַחֵ֖ל דְּבָר֑וֹ כְּכׇל־הַיֹּצֵ֥א מִפִּ֖יו יַעֲשֶֽׂה׃
“Si alguien hace un voto a Di-s o presta juramento imponiéndose una obligación, no deberá quebrantar su promesa; deberá cumplir todo lo que ha dicho.” (Bᵉmidbar 30:3)
¿Por qué la Torá le dedica tanta atención a lo que decidimos prohibirnos o prometer? En el comentario de Rabbeinu Bahya sobre este pasaje, se pone el foco en la naturaleza humana de hablar antes de pensar. Cuando nos domina una emoción intensa, ya sea la euforia de un buen momento o el enojo de una discusión, tendemos a emitir decretos verbales.
La Torá nos está advirtiendo que un compromiso asumido desde la alteración emocional funciona en nuestras relaciones exactamente igual que una estocada de espada. Piénsalo en el contexto de tus vínculos cotidianos. ¿Cuántas veces, en medio de un conflicto de pareja o de equipo, has lanzado un decreto categórico?
- "A partir de ahora, nunca más te voy a ayudar con esto".
- "Olvídate de mí para este proyecto".
- "Desde mañana, cambio drásticamente mi rutina y no cuenten conmigo".
En ese momento, quizás sientas que estás marcando una posición de fuerza o de espiritualidad rigurosa. Pero la realidad es que estás usando la palabra para herir el tejido relacional. Estás atrapando tu futuro en una cárcel construida por el enojo de un minuto.
Lo que Parashat Mattot viene a enseñarnos es que ninguna palabra se dice en el vacío. Vivimos en un ecosistema relacional. Cuando una persona altera su realidad mediante un voto o una promesa unilateral, genera un impacto inmediato en quienes la rodean. Si prometes algo que drena tu tiempo, tu energía o tu humor, no te estás afectando solo a ti; estás privando a tu entorno de tu mejor versión. El sabio no es el que hace grandes y ruidosas promesas para demostrar su valor; el sabio es quien mide el peso de su silencio y la estabilidad de su hablar.
Por eso, la Torá exige un freno, una pausa. Nos pide que antes de que la palabra "salga de la boca", pase por el filtro de la consciencia y la responsabilidad afectiva hacia los demás.
¡Shabbat Shalom! ¡Shalom al Yisra’el, Shalom al olam!
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Hamoré Sergio Man
Julio 2026


