- Parasha
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Rectificación: el aprecio verdadero
Puesto que el odio es el resultado de la incomprensión, una falta de apreciación y entendimiento del verdadero ser del otro, su rectificación debe venir a través de un verdadero conocimiento y apreciación.
En nuestra sección semanal, el primer contacto de Iosef con sus hermanos después de veintidós (22) años de separación se describe así:
"Iosef vio a sus hermanos y los reconoció, pero él se hizo extraño a ellos y les habló con dureza… y Iosef reconoció a sus hermanos, pero ellos no lo reconocieron" (Ber. 42:7-8).
El hecho de que Iosef reconoció a sus hermanos fue el principio de la rectificación. Incluso si Iosef erró el tiro cuando habló mal de sus hermanos a Iaacov hace tantos años, ahora los reconoció y apreció como debía y poco a poco los educó para que lo aprecien a él también. En efecto, se vuelve claro que hay un tipo de apreciación profunda, que es más profunda que el simple reconocimiento superficial.
Nuevamente nos toca analizar el controvertido suceso de la venta de Iosef, el hijo menos, el amado de Iaakov, por medio de sus hermanos.
Dice la Torá:
La sección de esta semana lleva el nombre de Sara, la primer matriarca del pueblo hebreo, y la misma comienza relatándonos los años de su vida e inmediatamente nos menciona su fallecimiento. En el resto de la parashá no se vuelve a mencionar nada de la vida de nuestra matriarca, sólo se explica en el primer capítulo la búsqueda que hizo Abraham para encontrar un lugar donde enterrarla, y luego todo el relato se apoya en la búsqueda de una mujer para Itzjak, hijo de Sara y de Abraham.

