- Parasha
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"Con el agua hasta el cuello"
Esta semana se lee Parashát Beshalaj, también conocida por su "apellido", Shabat Shirá. En esta sección se lee el cruce por el Iam Suf (Mar de los Juncos - Reed Sea, mal conocido como Mar Rojo - Red Sea) tras milagrosamente abrirse y dejar pasar en seco a un grupo de personas - denominados Bnei Israel, recién salidos de la estrechez de Mitzraim (Egipto).
El milagro según el texto literal es que Di-s le ordena a Moshé que en lugar de rezar apoye su vara contra el mar para que en ese momento, este, se parta en dos dejando un espacio en seco, y luego de comenzar a cruzar toda la gente, cuando el ejército egipcio comienza a tocar ese espacio seco, el mar se comienza a cerrar ahogando lentamente a todo ese ejército.
En esta Parashá aparecen términos relacionados con el shóresh (raíz) K-V-D (כ-ב-ד).
La Parashá de esta semana tiene los relatos de las primeras plagas que afectan a Egipto tras la dureza de Paró de no querer liberar al pueblo hebreo. Del relato rescatamos varios conceptos, hoy nos vamos a centrar en dos (2) de ellos. Uno del hecho de que de las 10 plagas sólo 3 son “hechas” por Moshé (las 3 anteúltimas) 3 son “hechas” por Aharón (las 3 primeras), mientras que las restantes son “hechas” por Di-s. Y luego en la explicación sobre cuántas ranas afectaron la segunda plaga.
La Parashá de esta semana describe varias historias, entre ellas la de Iojebed, esposa del levita Amram, que dio a luz a un hijo varón al que, según el Talmud, llamó Iekutiel, y lo mantuvo escondido durante tres meses hasta que no pudo mantenerlo oculto durante más tiempo y en lugar de entregarlo a los soldados egipcios lo colocó a la deriva del Nilo en una pequeña cesta embadurnada con barro en su interior y brea en el exterior, para hacerla impermeable. La hija del faraón, llamada Batia en el Talmud, descubrió al bebé, lo adoptó como su hijo, y lo llamó Moisés (Moshé), que significa "salvado de las aguas". Luego se cuenta sobre el crecimiento de este personaje bíblico, su necesidad de irse a la tierra de Midián, convertirse en pastor de ovejas, encontrarse con la presencia divina y luego conllevar la responsabilidad de liberar al pueblo hebreo de Egipto.

