- Parasha
- Visto: 1836
Nasó es la Parashá más larga de toda la Torá, conteniendo 176 versículos, el mismo número de versículos que contiene el capítulo más largo de Tehilim (Salmos), el 119. Interesantemente, el tratado más largo del Talmud, Babá Batrá, contiene 176 hojas.
Uno de los temas que más me gusta de esta sección y que se extiende por algunas semanas más es que se menciona a los “nesiey hamatot” – “príncipes de las tribus”, como dice la Torá en Bemidbar 7:2: “…los cabezas de sus casas paternas, (…) los mismos que estaban sobre (el mando) de aquellos que fueron contados”.
Estos “príncipes”, que eran 12, uno por cada tribu, realizaron ofrendas para inaugurar el Mizbeaj, uno por día, según el día en que fueron ungidos. Día tras día, cada príncipe, representando a su tribu, llevó sus ofrendas. La Torá describe fielmente cada una de las ofrendas de cada uno de los príncipes, y todas son idénticas. Absolutamente idénticas: "un tazón de plata, con un peso de ciento treinta (siclos), y una palangana de setenta siclos del siclo sagrado; ambos repletos de sémola mezclada con aceite por ofrenda vegetal; un cucharon de oro de diez (siclos) lleno de incienso; un toro joven, un carnero, una oveja en su primer año por ofrenda ígnea; un macho cabrío por sacrificio expiatorio; y por ofrenda pacifica festiva: dos vacunos, cinco carneros, cinco machos cabríos, cinco ovejas en su primer año".
No es una lista breve y la Torá registra esta misma lista una y otra vez, totalizando en doce veces. ¿Por qué la Torá no dice que los doce príncipes trajeron ofrendas idénticas? Debido a que la Torá no dice en vano ni una sola palabra, ni siquiera una letra o un punto, debe haber un motivo válido.
Durante el segundo año del éxodo de Egipto, Moshé y Aharón recibieron orden de Hashe
La Parashá de esta semana, la última del libro Vaykrá, comienza relatando “Im-bechukotay telechu” - “Si anduviereis en mis estatutos”.
La Torá en Parashat Behar presenta las leyes de Shemita - la séptima -, "año sabático", año en que los agricultores se les prohibió trabajar sus tierras, y estaban obligados a permitir que todas las personas participen libremente de los productos de sus campos. El versículo que abre la Parashá: "Di-s habló a Moshé en el Monte Sinaí", enfatizando que este Mitzvá se le dijo a Moshé en el Sinaí.

