- Parasha
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El Gran Diluvio y la Torre de Babel
¡La vista era simplemente impactante! Cada especie animal terrestre estaba alineada de dos en dos en frente de la gigante embarcación que Noaj había construido con sus dos manos. La columna se extendía por kilómetros. Cualquiera que estuviera parado cerca podía distinguir a las jirafas, los tigres, los ornitorrincos con hocico de pato, los conejos y los ratones – animales de todas las formas y tamaños, esperando pacientemente su turno de entrar al Arca que salvaría sus vidas. La gente de la generación malvada, que se negó a internalizar el mensaje de Noaj, observaban con estupor mientas continuaba la procesión.
“¿Acaso podía ser cierto?”, se preguntaban el uno al otro. “¡Este excéntrico personaje ha pasado 120 años construyendo un bote gigante, a kilómetros de distancia de la fuente de agua más cercana!”. Cuando esos mismos curiosos le preguntaban sobre su propósito, Noaj contestaba, “Mejor arrepiéntanse antes de que llegue el diluvio. (¡Uno no puede caminar sobre el agua!) Dios está decidido a destruir a todas las almas vivientes a través de un diluvio a nivel mundial y la única esperanza es que ustedes cambien su estilo de vida. ¡Esta inmoralidad debe detenerse ahora mismo!”.
¡Los líderes de la generación estaban furiosos! “Sólo esperen al día que intenten entrar al Arca. Nosotros vamos a romper el Arca y a todos los que estén en ella”.
El día desdichado llegó. Tan pronto como el último de los animales había entrado al refugio de Noaj, los guerreros designados estaban preparados para llevar a cabo su amenaza. Los misiles de catapulta estaban listos para ser lanzados: las feroces flechas estaban ya encendidas. Repentinamente, cientos de animales emitieron un rugido al mismo tiempo. Los leones, los tigres y los osos (¡Oh Dios!) atacaron al unísono. Los pseudo guerreros volaron a los cerros temiendo por sus vidas. En ese momento, empezó a llover…(Adaptado del Midrash).
La parashá Noaj relata una de las historias más antiguas y más contadas universalmente. Casi toda nación antigua - desde los indios americanos hasta los chinos - tienen una tradición de un diluvio conectado con una torre. La Torá enfatiza la lección moral: El hombre es responsable por el mundo y ¡sus acciones pueden destruirlo o preservarlo!

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