- Parasha
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El Jumash Bereshit finaliza con el relato del fallecimiento de Iaacov Avinu, y posteriormente el de Iosef Hatzadik.
Nuestra parashá nos cuenta que el Faraón no recordó todo el bien que le había hecho Iosef al pueblo de Egipto, y comenzó a oprimir al pueblo judío hasta que llegó a esclavizarlos.
El Faraón tenía consejeros que, a través de la brujería o, a veces, a través de la astrología, sabían lo que iba a suceder en el futuro, y así prevenían al Faraón para que tomara las precauciones correspondientes.
Nuestros Sabios nos enseñan que antes de que naciera Moshé, ellos pudieron prever mediante la astrología que iba a nacer el salvador del pueblo judío, y le advirtieron de ello al Faraón. El monarca, sin dudarlo, decretó que todo varón que naciese fuera matado. Y era tanto el temor que tenía el Faraón, que también decretó que los recién nacidos egipcios sean matados, pues él no sabía si el salvador del pueblo judío nacería de una mujer judía o egipcia. De esta manera él estaría seguro de que ese salvador no iría a sobrevivir.
Las bendiciones de Efraim y Menashe
“Hashomer Aji Anoji, ¿Acaso soy el guardián de mi hermano?” (Gen. 4:9) la célebre respuesta de Caín a Dios dan testimonio de su falta de responsabilidad hacia su hermano. Abel no solo fue asesinado sino además “ninguneado” por Caín. Los primeros hermanos de la historia marcan el derrotero del desencuentro y del odio fraterno.


