- Parasha
- Visto: 288
Bᵉmidbar 34:2 Ordena a los hijos de Israel y les dirás: Cuando ustedes entren a la tierra de Kenaan, esta será la tierra que les ha de caer en heradad, la tierra de Kenaan según sus límites. צַו אֶת־בְּנֵי יִשְׂרָאֵל וְאָמַרְתָּ אֲלֵהֶם כִּי־אַתֶּם בָּאִים אֶל־הָאָרֶץ כְּנָעַן זֹאת הָאָרֶץ אֲשֶׁר תִּפֹּל לָכֶם בְּנַחֲלָה אֶרֶץ כְּנַעַן לִגְבֻלֹתֶיהָ׃
¿Qué principios no estás dispuesto a negociar? En una época de excesos, honrar los bordes también es un acto de libertad. El libro de Bᵉmidbar cierra con una visión poderosa: el Pueblo está por entrar a la Tierra Prometida, y Di-s les traza los límites de esa herencia. No es una tierra sin forma, ni un regalo sin condiciones. Es una tierra marcada por el propósito.


